
El palmoteo al hacer tortillas es el ritmo de la música de la tierra, es el agradecimiento por regalarnos el maíz convertido por la sabia labor de la mujer en la vida misma; en una tortilla cabe la redondez del mundo, se acuesta ella sobre el comal como si reposara sobre el calor de la luna llena en noche oscura, y de pronto la tortilla se esponja, como mujer embarazada a punto de dar a luz al sol, y es un canto a la vida. Tortilla, lujo humilde, humildad lujosísima... cuan rico es el pobre que las come, cuán pobre es el rico que no sabe que en esta pequeñez residen todas las grandezas.

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