
Había una vez un él que era todo noche. Sombra de sombras, paso solitario, mucho se caminaba las noches para encontrarla. Había una vez una ella que era todo día. Destello de trigo, danza clara, mucho se caminaba los días para encontrarlo. Mucho se buscaban el él y la ella. Mucho perseguía la noche al día. Sabedores estaban el él y la ella de la búsqueda que no se encontraba, parecía que no, que imposible, que nunca, que jamás... Entonces llegó la madrugada, para el él, para la ella. Por siempre jamás.

Palabras viajeras en un melodrama incompleto, adversidades que empapan mis ojos, limitaciones incongruentes que irradian un mensaje inconcluso, tres miradas bastaron para que con el alba llegara tu imagen, como recién llegado de otro planeta, tres tristezas bajo estos labios austeros que se secan a desuso, intento acercarme a tu boca pero eres inalcanzable, mi pequeño banco es débil y mi peso a sobrecarga, tus manos imprecisas y mis ojos no hacen más que mirarte, m,is manos tiemblan y eeradian palabras viajeras en un melodrama incompleto...
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